Mi perro no obedece: Los errores del "adiestrador"


Si eres de los que invertiste una cantidad considerable de dinero en el adiestramiento de tu amigo canino y tiempo después o incluso una vez el “adiestrador” te dejo el perro, este ya no te hace caso. Esto es algo que debes leer.

Los errores del “adiestrador”


Solo hay una razón que haga que un perro no pueda aprender y me refiero a una incapacidad médico veterinaria. Siendo así, la mayoría de los perros están facultados para aprender, hacer y obedecer un adiestramiento.  Existen “adiestradores” (nótese las comillas) cuya metodología es inexistente y más que una persona dedicada al animal me atrevo a decir que es un embaucador, responsable de mucha confusión en el perro y frustración para el amo el cual se da cuenta que su perro por lo visto solo obedece a quien lo adiestro y al resto de las personas no hace caso alguno.

Los errores del adiestrador: Errores o faltas comunes

El perro se debe adiestrar bien:
La técnica para el adiestramiento influye en las ganas (energía) con las que el perro realice las actividades deseadas. Si la técnica es incompleta, generalmente “adiestradores”  que aprendieron gracias a un programa de tv o a un libro de cómo adiestrar a un perro en un día, el perro no tendrá las bases suficientes para entender la orden, no se le desarrolla la autonomía y por tanto no responderá como es debido. Si sabes que la clase es de matemáticas, llevas los cuadernos de matemáticas pero no necesariamente vas a entender la clase. El perro sabe que le están dando una orden pero no tiene ni idea de lo que quieren de él.


No realizar sesiones en compañía del dueño:
El dueño es una fuente de afecto inigualable para el perro pero no siempre significa obediencia. Por su lado el “adiestrador” es un desconocido y el perro aprende que si le obedece podrá ver a su dueño rápido. El adiestrador sensato realiza actividades con el dueño pues el perro debe comprender que su amo también está interesado en que realice lo que se le pide.

Personalizar la sesión:
El “adiestrador” debe entender que hay órdenes que el perro debería obedecer a quien se lo solicite (sentado, quieto, dar la pata, no, etc) y muchas veces el perro por afecto atiende a su dueño, sin embargo, no presta atención cuando la hermana, el hijo, la madre, el amigo, le dan la orden. En este caso sucede similar al punto anterior, el perro una vez esta bien socializado debe empezar a comprender que la obediencia básica se aplica con niños, ancianos o cualquier persona y el paso del adiestrador será realizar ejercicios con el perro frente a desconocidos, ayudantes, situaciones extrañas, entre otros pues así desarrolla la comprensión del perro y lo llevará a entenderse mejor con las personas. Obviamente hay órdenes que es mejor que el perro obedezca solo a un grupo limitado de personas (ladrar, defender, cruzar calles, etc) pero por esto el adiestrador tomará medidas respectivas.

El factor tiempo:
Independientemente del método usado, con el paso del tiempo el perro olvidará o no será tan preciso con las órdenes que ha aprendido y por eso realizamos refuerzos de las sesiones con nuestros perros pues necesitamos que siempre den lo mejor y se muestren seguros de lo que hacen. En un ambiente donde el perro no refuerza lo que ha aprendido (la casa de sus dueños) y constantemente se le pide realizar ejercicios sin estar sujetos a metodologías de aprendizaje, es donde poco a poco el perro empezará a distorsionar el ejercicio que con tanta exactitud realizaba con anterioridad, es decir, con el paso del tiempo el perro aprenderá que está bien sentarse con más lentitud, no hacerlo en determinados casos, no hacerlo cuando se lo piden, etc. Los perros que son más dependientes de las metodologías deben ser vinculados a un proceso que incluya una adiestramiento sin método, con esto me refiero a que deben entender que no siempre van a ser premiados por hacerlo bien y tampoco lo castigarán por fallar. El adiestrador debe ser consciente de esto tomar las medidas necesarias para hacer más lento el proceso de distorsión y también comentar al propietario acerca de las sesiones de refuerzo o por lo menos instruirlo para que el adiestramiento no se pierda.


Un perro NO es una máquina, es un ser vivo que tiene memoria, toma decisiones y puede considerar que lo que se le pide no es necesario. Constantemente está aprendiendo y cuando no lo hace se aburre y busca algo interesante para hacer (ladrar, dañar los muebles, etc).